

El que escribe hoy te postea "la primera vez" de uno de esos chicos buenos que se ha encontrado por los caminos de nuestro apreciado país. Nos conocimos haciendo cicloturismo por Andalucia hace unos años y,desde aquella semana, me sigue apeteciendo hacer excursiones de varios días en su compañía. Insaciable con los desayunos , muy voraz con las cenas y buen compañero de cañas.Nunca se mete en líos y sabe organizar como nadie rutas ciclomontañerasgastronómicas. Fran, es una suerte para el que escribe, que sigas andando en bicicleta en su compañia.
El que escribe tiene en honor de conocer a Chechu Rubiera. Lance Armstrong le calificó como el mejor gregario de todos los tiempos. El que escribe puede asegurar que es tan buena persona como ciclista. Ayer tuve el placer de verle firmar autógrafos en la entrega de una de sus equipaciones, a los afortunados del sorteo solidario que organizaniza el colegio todos los años.
Me quedo con su sencillez, con su tranquilidad y su talante solidario. Las imagenes de los cinco tours de Francia y de las carreras las podemos ver por la 2 pero la generosidad y el corazón de las personas solamente se ven cuando nos miramos a los ojos.
P.D. Con mis cuarenta y seis años hoy Chechu me ha hecho sentirme como los niños de la foto.
El que escribe conoció a Luis en las múltiples historias reivindicativas que se celebran en nuestra ciudad.Siempre le he visto con una sonrisa(como la de la foto) y con muchas ganas de charlar. En un gran luchador de la causa ciclista así como el "alma mater" de Asturiasconbici. Está trabajando en un proyecto muy interesante en Cangas de Onis (donde reside). En un futuro muy cercano escuchareis más de un comentario sobre su trabajo en este pueblo del occidente Asturiano.
El que escribe conoció Toni en el 83 y desde aquellos tiempos no la ha visto una mala cara, una mala contestación, ni siquiera un mal gesto. Mi querida compañera Toni es la tranquilidad, la dulzura, la paz y la sonrisa, es como un guante de seda. Creo que se aproxima bastante a eso que llaman la compañera perfecta. Me encanta lo ilusionada que está con su nueva bicicleta y sobre todo me emociona escucharla contar lo bien que lo pasa los fines de semana por la Senda Verde. 
El que escribe y Cimafermín, es casi seguro, que nos llevamos cruzado por los caminos y las sendas de los alrededores de Gijón, desde hace tiempo. Pero ahora con su estupendo blog y con las salidas de los domingos, tenemos una relación más cercana. Cimafermín es todo energía, todo alegría y todo sinceridad. CimaFermin es de los que no para de hablar, no para de contar proyectos, no para de "meterse" con los compañeros, no para de pedalear y no para de esperar a sus compañeros de salida. Lo mejor es que pases un domingo a las 9 por Pelayo (esto va también para ti, si eres de fuera) y des una vuelta con el y con su grupo. ¡No te defraudarán!.





El que escribe cree que es una buena manera de empezar la semana viendo estas imagen .Es la primera vez que Gonzaga se subía a una bicicleta, mejor dicho, se subía al carrito que lleva acoplado el tándem de sus papas. Felix, el papá, nos lo cuenta:
Gonzaga tenía 4 meses justillos cuando fuimos a Proaza. Eso debió de ser como a mitad de enero o así, al mediodía el solete calentaba pero hacía frio, de verdad.
La cosa fue que el de la handbike, que es el inefable Cesár (se llaman así de verdad, tanto la bici como él) había ido con su novia Maite el día anterior a dormir a Teverga en plan cicloturismo y quedamos en vernos al día siguiente para el asunto del carrito. Llegamos tarde y no emprendimos la marcha hasta las 2.El acople del huevito al carrito fue artesanal a base de cinchas . El carrito no era lo que se dice ni de última generación ni de calidad pero andaba. La ida la hicimos despacito por prudencia por la pendiente. Además nada mas empezar el primer repechin se desacopló el enganche y quedamos solo con el de seguridad. Paramos a ajustar y en esto pasa un chico con el otro carrito que alquilaban y le pasaba lo mismo… pero con la mala suerte que rompió también la cadena y adiós. No teníamos troncha así que el pobre allí se quedó y nosotros seguimos, pero con la sensación de que aquello se podía volver a caer en cualquier momento. A las 3 estábamos a Entrialgo. A todo esto el niño se había dormido al poco de salir y nada mas llegar lo sacamos , parecía contento del sol y estar por allí. Eso es lo que grabó Cesár ¡ Nunca pasamos de 20-25 km/h pero fue como si bajásemos a 200.La inercia te lleva casi sin dar pedal estas Proazallegamos con mucho frió y Gonzaga ya quejumbroso de tanta vibración y tanto cuento. En fin experiencia decepcionante por lo malo que era el carrito pero iniciática porque a saber donde iremos con el que tengo ya en mente y catálogo para poder ir a cicloturistear los 3 desde este verano hasta que Gonzaga pida ir en su bici y pueda con sus alforjas.


"Si un hombre no mantiene el paso de sus
compañeros, quizá se deba a que escucha un toque de tambor distinto.Dejad que
vaya al son de la música que oye".