jueves, 13 de noviembre de 2008

Lo siento,las imagenes son muy duras, pero es lo que hay.




















El que escribe hoy te publica una imagenes muy dolorosas pero es lo que se encontró un día que paseaba tranquilamente con su querida Dichewemy. Al ver tanta compañera desahuciadas mi querida Dichewemy me comentó que en muchas culturas africanas está extendida la creencia de que el ser humano muere definitivamente sólo cuando muere la última persona de las que lo han conocido y recordado. En otras palabras, alguien deja de existir sólo cuando abandonan este mundo todos los portadores de su memoria. Como este tema ya lo había escuchado en un libro de Ryszard Kapuscinski titulado La jungla polaca, seguí mi recorrido con un cierto alivio. Es seguro que esas bicicletas han dejado buenos recuerdos en sus propietarios.






2 comentarios:

Anónimo dijo...

aun con ello. más tarde o más temprano, todo lo q tiene un principio, tiene un final. y los finales son siempre tristes y amargos.

Desde el cerro dijo...

Solamente vendí una bici para comprarme otra. En otras ocasiones me la robaron y aunque en el aquel momento me cabreé, sirvió para que otro la utilizara. En otras, la regalaba. Quizás la que más alivio me daba