"Por otra parte, el placer puramente físico del viajar es ya en sí muy grande. La marcha por unos terrenos de seiscientos metros de altura ejercita los músculos; parece que circula por las venas una nueva sangre; el espíritu es lúcido; la inteligencia desarrolla su actividad; la vista se aclara; el paso se asegura; y los esfuerzos del día dulcifican el descanso de la noche. Tenemos el estímulo de lejanas probabilidades de peligro por parte de los hombres o por parte de los animales. Nuestra simpatía entre compañeros hace que seamos un grupo que es una sociedad de amigos. todo se fortifica; el cuerpo recupera sus proporciones naturales, y desaparece la grasa excesiva. Bajo este punto de vista, el Africa es un país maravilloso; no hay temor de que tenga indigestión sino aquel que come con exceso tuétano o piel de elefante. Hay obstáculos y fatigas para aquellos que viajan en climas templados de los que solo pueden hacerse una ligera idea , pero cuando se trabaja para Dios, el sudor que cae de la frente es vivificante y se vuelve beneficioso. Para apreciar el encanto del reposos es necesario estar cansado de rudos esfuerzos".
Si sangra sobre mi plato No es mi revolución
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«En el medio ambiente nada es aislado. Todos los fenómenos se afectan unos
a otros, a la vez, todos se ven influenciados. Olvidar este movimiento y la
inte...
Hace 1 día

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