jueves, 13 de agosto de 2009

En El Gaitero


El que escribe contaba a su querida Dichewemy aquel viaje,del que no guarda ninguna imagen,pero si muchos recuerdos.Le contaba las ,casi dos semanas, embarcado en un esplendido cascaron de diez metros de eslora.El que escribe se paso todos los días de navegación con un mareo del quince. Pese a no ser su medio natural, recuerda con gran lucidez la salida de puerto de Baiona , el paso del estrecho y la llegada a Chipiona. Le cuento a Dichewemy lo bonitas que eran las noches en alta mar,lo duro que resultó superar el temporal con olas de cinco metros,lo maravilloso que resulta confiar en un patrón con unos conocimientos impresionantes y lo desagradable que es no poder ingerir alimentos por el estado de continuo mareo.
Todo esto se lo cuento a Dichewemy a la orilla del Cantábrico, mientras disfruto del placer de no tener mejor plan que ver pasar las horas sin ninguna obligación.

2 comentarios:

CIMAFERMIN dijo...

Estos días comparto contigo la sensación que descibres al final de la entrada.¡Viva las vacaciones!

gustavo dijo...

pues a mi me devuelven a mi mar, al océano que conozco desde chico.

voy contando los días, y estoy odiando los silencios.